Marquitos Fuckenberg

La temperatura ha llegado a 10 grados, los Floridianos están perdidos y salen en short y campera inflable. Un show bastante informal de medias con ojotas y café en la mano. Yo, respiro felicidad, salvo cuando recuerdo que este clima es el que me acobijó por 9 años en la komunista San Francisco. ¡Uy! Dije komunistas, perdón si ofendí. Cierto que está bien pintarse el pelo de azul, ser polígamos, borrarse el género sexual, pero jamás admitir que si no pensamos como ustedes somos discriminados en el acto. Como acaba de discriminarme Mark Fuckenberg por seguir a la ciencia detrás del experimento y escribir sobre el g r a f e n o.
Querido Marquitos, me paso tus 72 horas de suspensión por el centro de mi atención disfuncional aplastando tus reglas con mis posteos sobre todo lo que estás haciendo mal.
Como defender la falacia del cambio climático pero destruir las relaciones humanas por intercambios digitales. Sos un imbécil importante, que nos lleva a explotar esta red al máximo para implosionar a tus miles de seguidores a que despierten del letargo de la droga tecnológica de la dopamina.
Así que acá voy, Fuckenberg, para que me sigas cancelando y yo siga emergiendo de los escombros, como tu karma que a esta altura te conducirá a un millón de encarnaciones como esclavo.
—Ceci, pero vos utilizas las redes—me dijo un ex amigo demócrata hace un tiempo atrás.
Claro que sí, pero no para promocionar mi narcisismo con selfies y fotos de mi última cena, las utilizo para reciclar y vaciar mi mente de la basura del sistema. Las uso como depósito para arrojar la miseria humana que se anida en la historia acumulado miles de años de repetición sin aprendizaje.
Las utilizo para publicar las atrocidades que la gente se está metiendo en el cuerpo por seguir a unos psicópatas que manejan el mundo.
Esto es como la escuela, cuando me ponían amonestaciones y lograban suspenderme con la meta de apretar el botón del miedo que jamás pudieron activar porque yo estaba cableada desde otro lugar. Las amenazas de la jerarquía tenían menos poder que el cantinero cuando me veía en la barra comiéndome el tercer sandwich de la mañana. Donde nos reíamos juntos porque sabíamos que era imposible asustarme. Mi programación vino con la trascendencia de todas las dispositivas del terror que pretendían usar para manipular mi inocencia. Pobre equipo docente, aplicando las mismas tácticas una y otra vez a ver si podían domarme y que me convirtiera en un 7,50 y me dejara de joder con sus estrategias sin imaginación.
Lo que esta gente no sabía era que su adoctrinamiento triplicaba el aburrimiento que sentía por tener que compartir el planeta con ellos, tan previsible que lo hubiera podido meter en un bibliorato y tirarlo por la ventana. Junto a todas mis libretas en rojo y la aureola de la almohada impresa en la mejilla. Rebelde no, despierta. Y para que negarlo, libre.
Ahora es lo mismo, solo que esta escuelita se llama Marquitos Fuckenberg, y pretende borrar del sistema solar la libertad de expresión, y ya que está, si puede, el sol también. Pero de seguro los tecnócratas estarán felices ya que en C H I N A inventaron un sol artificial. Porque así es la sociedad donde vivimos, superficial. Y todo lo que suene lindo o quede bien, está bien.
Salvo esta declaración: me rehuso a vivir una vida sin sustancia, análisis crítico y amor. Dios gobierna esta batalla y estar cerca de él me da la esperanza de que algún día los seres humanos se levantaran de esta tumba de hipnosis en la que habitan. Enfrentaran siglos de evasión y se harán responsables de haber cargado un cuerpo sin un propósito.
Mientras tanto, en esta linea de tiempo, seguiré luchando para que mi palabra salga a la luz, y que las amenazas de Marquitos sean un hilo conductor para pisar su elegante plataforma de zombies con mi honestidad.
Onward!
Ceci Castelli
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Comments
Cecilia Castelli
3 years ago#3
Amén Javi, ¡gracias!
Jorge Enrique A.
3 years ago#2
@Javier 🐝 CR Cuidado con ello. Dale una mirada a todo lo que ha pasado con Gab por hacerlo antes de decidir.
Cecilia, me sorprende que tengas Facebook, pero ni modo. La suspensión pasará. El sinsabor queda.
Javier Cámara-Rica 🐝🇪🇸
3 years ago#1
@Cecilia Castelli en beBee no se censura. Pensamos hacer bandera de eso, en oposición a Twitter y Facebook.